La tercera reunión del Grupo de Aguas Subterráneas puso el foco en la medición de los niveles del agua bajo tierra y en los indicadores que permitirán dar seguimiento a estos sistemas durante 2026.

El Grupo de Aguas Subterráneas del Consejo de Cuenca Lerma Chapala celebró su tercera reunión de trabajo, en la que se revisaron los avances de la red de monitoreo piezométrico y los indicadores GAS 2026, como parte de los esfuerzos para ampliar el conocimiento sobre el comportamiento de los acuíferos que integran la cuenca.

La información presentada durante la reunión muestra la dimensión territorial del sistema que se busca vigilar. La Cuenca Lerma-Chapala está conformada por 41 sistemas acuíferos, distribuidos entre los estados que forman parte de este espacio hidrológico.

De acuerdo con el material del Consejo de Cuenca, estos sistemas se distribuyen en dos acuíferos en el Estado de México, nueve en Michoacán, cuatro en Querétaro, 16 en Guanajuato y 10 en Jalisco.

El monitoreo piezométrico permite dar seguimiento a las variaciones en los niveles del agua subterránea mediante mediciones realizadas en pozos. Este tipo de información resulta relevante para conocer la evolución de los acuíferos y contar con elementos para evaluar su comportamiento a lo largo del tiempo.

Uno de los avances revisados corresponde a la propuesta de una red de monitoreo para los acuíferos Valle de Toluca e Ixtlahuaca-Atlacomulco, en el Estado de México. El material presentado contempla 41 pozos propuestos para el Valle de Toluca y otros 15 para Ixtlahuaca-Atlacomulco.

La documentación señala, sin embargo, que al momento de la presentación aún no se había proporcionado el archivo .shp de los pozos, mientras que tampoco se contaba con los datos históricos de medición piezométrica ni con la fecha del último año y periodo en que fueron realizadas las mediciones.

La ausencia de estos registros limita, de acuerdo con la propia información presentada, la posibilidad de contar con una serie histórica completa que permita comparar la evolución de los niveles del agua subterránea.

El trabajo del grupo también incluyó la revisión de los indicadores GAS 2026, con el propósito de fortalecer los mecanismos de seguimiento de los acuíferos dentro de la cuenca.

La discusión adquiere relevancia en una región donde el agua subterránea constituye una de las principales fuentes para distintos usos y donde las condiciones de disponibilidad pueden variar considerablemente entre un acuífero y otro.

El material presentado por el Consejo de Cuenca identifica además distintos sistemas acuíferos en Jalisco, entre ellos Lagos de Moreno, San Diego de Alejandría, San Juan de los Lagos, La Barca, Ocotlán, Chapala, Tizapán y Ciudad Guzmán, entre otros.

En el caso de Chapala, la documentación ubica al acuífero con la clave 1428, dentro del conjunto de sistemas que forman parte de la cuenca Lerma-Chapala.

La reunión no se limitó a la revisión de mapas. El objetivo planteado fue avanzar en una estructura de monitoreo que permita generar información comparable y periódica sobre el comportamiento de las aguas subterráneas.

El fortalecimiento de esta red permitiría, conforme avance su implementación, disponer de más información sobre los cambios en los niveles piezométricos y mejorar el seguimiento de los acuíferos que abastecen a comunidades y actividades productivas en una de las cuencas hidrológicas más extensas y complejas del centro de México.

Por ahora, los trabajos se encuentran en una etapa de revisión y consolidación de información. La incorporación de nuevos puntos de medición y la disponibilidad de registros históricos serán elementos relevantes para que los indicadores puedan ofrecer una lectura más completa de la evolución de las reservas de agua subterránea en la cuenca.

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