La iniciativa fue presentada al arzobispo de Guadalajara durante la conmemoración del 179 aniversario del Prodigio de Ocotlán. La solicitud deberá cumplir un proceso canónico que incluye una etapa diocesana y una posterior revisión por parte de la Santa Sede.
Ocotlán ha iniciado el camino para solicitar que el Santuario del Señor de la Misericordia sea elevado a la dignidad de Basílica Menor, una distinción que, de concretarse, reconocería la relevancia histórica, religiosa y pastoral que el templo ha adquirido para la comunidad durante casi dos siglos.
La iniciativa fue presentada el sábado 3 de octubre al cardenal José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, durante los actos conmemorativos por el 179 aniversario del llamado Prodigio de Ocotlán. La solicitud fue entregada formalmente por representantes del Consejo de Gremios, grupos parroquiales, instituciones, sacerdotes de Ocotlán, bienhechores y fieles.
De acuerdo con la información proporcionada por la Pastoral de la Comunicación del Prodigioso Señor de la Misericordia de Ocotlán, el arzobispo recibió favorablemente la iniciativa y, conforme a sus indicaciones, comenzará próximamente la integración de la documentación requerida para iniciar la fase diocesana del proceso.
La denominación de Basílica Menor es concedida por la Iglesia Católica a determinados templos fuera de Roma que poseen una particular importancia histórica, religiosa y pastoral. El título de Basílica Mayor, en cambio, corresponde exclusivamente a las cuatro basílicas papales de Roma: San Juan de Letrán, San Pedro, San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor.
En Jalisco cuentan con esta dignidad, entre otras, las basílicas de Zapopan, San Juan de los Lagos y Talpa de Allende.
El procedimiento para Ocotlán no implica una aprobación inmediata. Durante la primera etapa deberán integrarse y presentar los documentos y requisitos establecidos por la Iglesia. Una vez concluida la fase diocesana, el expediente será enviado a la Santa Sede para su revisión, particularmente al Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
El proceso puede incluir además una visita de inspección por parte de representantes de la Santa Sede. Entre los aspectos que deben acreditarse se encuentran la relevancia histórica y religiosa del templo, su importancia como lugar de peregrinación, el cumplimiento de las condiciones litúrgicas y de decoro, así como la existencia de obras concretas de misericordia y servicio a la comunidad.
La propia Pastoral de la Comunicación estima que el procedimiento podría prolongarse durante un par de años. La eventual elevación a Basílica Menor solamente tendría efectos una vez que la Santa Sede emita y promulgue formalmente el documento pontificio correspondiente.
La iniciativa está vinculada también con la proximidad del bicentenario de la aparición del Señor de la Misericordia, una fecha que los impulsores consideran una oportunidad para fortalecer la tradición religiosa de la comunidad.
En caso de que la solicitud sea aprobada, el santuario podría incorporar los símbolos pontificios correspondientes a una Basílica Menor y, conforme a las disposiciones de la Iglesia, los fieles podrían acceder a indulgencias plenarias en determinadas fechas y bajo las condiciones establecidas por la Santa Sede.
La posible nueva dignidad no modificaría el carácter parroquial del templo. El Santuario del Señor de la Misericordia continuaría funcionando como sede parroquial, con sus actividades pastorales, sacramentales y comunitarias bajo la responsabilidad de su párroco.