Entre música, danza, tradiciones y la presencia de invitados de Haití, la Plaza Santo Santiago Apóstol fue escenario de la clausura de una celebración que durante seis años ha abierto las puertas del municipio a otras culturas.

La fiesta llegó a su última noche. En la Plaza Santo Santiago Apóstol, entre mensajes de agradecimiento, recuerdos y expresiones de hermandad, Ixtlahuacán de los Membrillos clausuró la décima edición de su Festival Internacional de Día de Muertos, una celebración que durante seis años reunió tradiciones locales y expresiones culturales de distintos países.

La ceremonia estuvo encabezada por el presidente municipal, Heriberto García Murillo, quien durante su mensaje habló del significado especial de esta edición: además de cerrar el festival de este año, representa el último encuentro internacional de Día de Muertos de su administración.

No fue solamente una despedida. También fue una oportunidad para mirar el camino recorrido y recordar los países con los que el municipio ha construido vínculos culturales: Italia, España, Colombia, Guatemala, Brasil, Grecia y Chipre. En esta décima edición, Haití se sumó a ese recorrido como invitado especial.

Su presencia tuvo un momento destacado durante la ceremonia. Representantes haitianos compartieron palabras de agradecimiento por la recepción que encontraron en el municipio y reconocieron el trabajo de artistas, organizadores y habitantes que participaron en las actividades.

James Wivens Caseus, presidente de la Fundación de Comunidades Haitianas de Liderazgo Unido, expresó su satisfacción por el encuentro y dejó abierta la posibilidad de regresar a Ixtlahuacán para compartir nuevas experiencias culturales, gastronómicas y deportivas.

La idea de que la cultura puede construir puentes entre comunidades también estuvo presente en el mensaje de Aldi Castor, presidente de la Fundación Haitiana para el Desarrollo de Recursos, quien manifestó su interés en dar continuidad a estos intercambios.

Durante la clausura, García Murillo recordó algunas de las expresiones que dieron forma a esta edición: el desfile inaugural, los bailes tradicionales, el mariachi, las leyendas del municipio, los altares, las catrinas, la gastronomía y las representaciones folclóricas. Una programación en la que las costumbres de la localidad compartieron espacio con las manifestaciones culturales de los invitados.

Entre los momentos que el alcalde destacó estuvo un concierto de piano al aire libre en el Cementerio Viejo, que, según señaló, se realizó por primera vez en los casi 500 años de historia del municipio.

También hubo espacio para reconocer a quienes hicieron posible el festival. Artistas, agrupaciones, colaboradores y participantes recibieron agradecimientos por contribuir a mantener vivas las expresiones culturales que forman parte de la identidad de Ixtlahuacán.

La doctora Patricia Elizabeth Torres Villanueva, integrante del comité científico de danza prehispánica con sede en París, reconoció la participación de las agrupaciones locales y el trabajo cultural desarrollado en el municipio.

Al final, la décima edición dejó algo más que el recuerdo de sus espectáculos. De acuerdo con los mensajes expresados durante la ceremonia, el festival también ha servido para construir relaciones de amistad que trascienden las fronteras y para compartir con otros pueblos las tradiciones de Ixtlahuacán.

La posibilidad de nuevos encuentros quedó abierta en las palabras de los representantes haitianos, quienes expresaron su intención de regresar. Mientras tanto, las tradiciones, la música y la memoria colectiva permanecen como parte de la historia que el municipio ha compartido durante estas diez ediciones.

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