Veinticinco embarcaciones iluminaron el lago y las celebraciones de Día de Muertos se extendieron a las delegaciones. El gobierno municipal estima una derrama económica de 50 millones de pesos.

El reflejo de 25 embarcaciones iluminadas sobre las aguas del Lago de Chapala fue una de las imágenes mas compartidas en redes sociales en todo el estado  que enmarcaron los cuatro días de celebraciones y que llevaron a miles de personas a visitar al municipio durante el Día de Muertos. Entre altares, instalaciones artísticas, procesiones y espectáculos,  Chapala recibió a más de 60 mil visitantes durante el Festival de las Almas 2026 y el 45 Festival Cultural de Vida y Muerte.

Las actividades se desarrollaron del 30 de octubre al 2 de noviembre en el malecón y distintos espacios del municipio. De acuerdo con cifras difundidas por el Gobierno de Chapala, la celebración ha generado una considerable derrama económica, con beneficios para los sectores comercial, turístico y de servicios.

El escenario principal fue el malecón, donde el Festival de las Almas reunió una propuesta que combinó elementos tradicionales del Día de Muertos con instalaciones artísticas y espectáculos escénicos. La iniciativa fue impulsada por el Gobierno de Jalisco, a través de la Agencia Estatal de Entretenimiento y la Secretaría de Turismo, en colaboración con el Gobierno de Chapala y el Centro Universitario de Chapala.

La inauguración oficial tuvo lugar el 31 de octubre. El recorrido contempló cinco estaciones contemplativas y dos espectáculos escénicos, con la participación de cerca de 400 personas en el desarrollo de las actividades.

Uno de los momentos destacados fue «El Festejo del Encuentro», una procesión ritual que recorrió el malecón y concluyó junto a la estatua de Jesús Pescador, donde se presentó el espectáculo «Machis, mujer de laguna».

Más tarde, la atención se trasladó al lago con «El Arribo de las Almas». Veinticinco embarcaciones decoradas e iluminadas navegaron por sus aguas en una representación simbólica del regreso de las almas y su encuentro con sus familias. Las luces reflejadas sobre el agua ofrecieron una de las estampas más fotografiadas de la celebración.

La programación también tuvo una dimensión comunitaria. En paralelo a los espectáculos del malecón, la Preparatoria Regional de Chapala realizó la edición número 45 del Festival Cultural de Vida y Muerte, con una muestra de 35 altares dedicados a las tradiciones mexicanas.

A la celebración se sumó el Centro Universitario de Chapala con «Catrónica», una catrina robótica de siete metros de altura instalada sobre la avenida Madero, a la orilla del lago, que se convirtió en otro de los atractivos para los visitantes.

La festividad no se limitó a la cabecera municipal. En Ajijic, el Festival Axixic Vive llevó actividades culturales y artísticas a la plaza principal y al centro de la población. Entre sus principales expresiones estuvieron los altares de muertos, el encendido de velas en el emblemático Gran Muro de los Muertos, el desfile de Catrinas y Catrines y una ofrenda al lago.

Foto:El emblemático Gran Muro de los Muertos de Efrén Gonzalez.

En San Antonio Tlayacapan se realizó el festival «Luz, Ciencia y Cempasúchil», organizado por el CONALEP Ajijic-Chapala. La programación incluyó una exposición y concurso de altares, además de una muestra de fotografías antiguas que permitió recuperar imágenes de la memoria regional.

Por su parte, Atotonilquillo celebró durante cuatro días el Festival de las Velas, en la plaza principal El Centenario. Altares, desfiles artísticos y actividades tradicionales formaron parte del encuentro, cuyo principal atractivo fue una Catrina Monumental elaborada con la participación de habitantes e instituciones educativas de la delegación.

La distribución de actividades en distintas comunidades permitió que la celebración tuviera expresiones propias en cada localidad, más allá de los eventos concentrados en el malecón de Chapala.

Las cifras de asistencia y derrama económica difundidas por el gobierno municipal ofrecen una primera dimensión del impacto turístico de la festividad. Sin embargo, el balance también deja una imagen cultural: durante cuatro días, el lago, las plazas y los espacios públicos se convirtieron en puntos de encuentro para habitantes y visitantes alrededor de una tradición que forma parte de la identidad mexicana.

Con 25 embarcaciones iluminadas, 35 altares en el festival cultural, instalaciones artísticas y actividades en las delegaciones, el Día de Muertos volvió a ocupar un lugar central en la vida pública de Chapala. Una celebración que reunió turismo, expresiones culturales y participación comunitaria a orillas del lago.

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