La imagen recorrerá las calles del municipio con un nuevo vestuario diseñado por Alberto Luna. Su historia en Poncitlán se remonta, según la tradición local, a 1548, y su celebración reúne prácticas religiosas y expresiones comunitarias que se han transmitido por generaciones.
Poncitlán se prepara para una de las noches más representativas de sus fiestas patronales. Esta noche, la imagen de Nuestra Señora del Rosario recorrerá las calles del municipio, donde habitantes de distintas zonas trabajan en la elaboración de tapetes de aserrín de colores para recibir su paso.
Los diseños, elaborados sobre el pavimento, forman parte de una tradición en la que participan familias y vecinos. Durante el recorrido, las figuras y tonalidades de los tapetes se combinan con la iluminación de las calles y la música que acompaña la celebración, creando una escena que cada año forma parte de la memoria colectiva de la población.
Este año, la imagen también presentará un nuevo vestuario, diseñado por Alberto Luna, quien ha participado en la confección de atuendos para la Virgen de Zapopan. El presbítero César López explicó que la propuesta incorpora elementos litúrgicos y busca ofrecer una presentación distinta a la que se ha visto en años anteriores.
El sacerdote señaló que, durante mucho tiempo, los vestidos de la Virgen fueron elaborados por mujeres de Poncitlán, quienes los ofrecían como muestra de devoción. Esta participación continúa hasta la actualidad y forma parte de las prácticas que acompañan la veneración de la imagen.
López explicó que el diseño de este año fue encargado a Luna, quien aceptó realizarlo después de conocer la propuesta de la parroquia. Aunque reconoció el trabajo y la dedicación de quienes confeccionaron los vestidos anteriores, indicó que el nuevo atuendo tendrá características diferentes, con detalles relacionados con la tradición litúrgica.
Por su parte, el señor cura Reinaldo Aguilar Camacho habló sobre los antecedentes históricos de la imagen. De acuerdo con la tradición que se conserva en Poncitlán, la Virgen del Rosario llegó a la población en 1548 y habría formado parte de un grupo de cuatro imágenes religiosas que fueron traídas por disposición del emperador Carlos V de España.
Según el relato expuesto por el párroco, Poncitlán era entonces un punto de paso para cruzar el río Santiago en dirección a Guadalajara, cuando la región formaba parte de la Nueva Galicia. En ese periodo ya existía un convento franciscano en la localidad, desde donde los religiosos participaron en la evangelización de distintas comunidades de la ribera. La imagen del Rosario habría permanecido en Poncitlán, mientras que otras de las figuras mencionadas quedaron vinculadas a templos de Guadalajara.
El sacerdote también explicó que la imagen ha atravesado distintas etapas de conservación y restauración. Originalmente, indicó, no era una imagen vestida, pues la representación de su indumentaria estaba labrada directamente sobre la escultura. Con el paso del tiempo y después de diversos daños, entre ellos los ocasionados por incendios en templos, su presentación fue modificada hasta adquirir las características actuales.
Respecto a la fecha de las fiestas patronales, Aguilar Camacho recordó que la celebración litúrgica de Nuestra Señora del Rosario corresponde al 7 de octubre; sin embargo, en Poncitlán se realiza durante noviembre, una práctica que tiene varias décadas.
Entre las posibles explicaciones mencionó la antigua organización de las parroquias de la región, cuyos responsables procuraban distribuir las fechas de las fiestas patronales para evitar que coincidieran. Otra posibilidad, explicó, es que la celebración local esté relacionada con la coronación pontificia de la imagen, concedida por la Santa Sede y realizada también durante noviembre. En la sacristía de la parroquia, señaló, se conserva el decreto correspondiente.
Las festividades también se organizan mediante gremios, agrupaciones que representan distintos sectores de la comunidad y asumen la responsabilidad de las celebraciones en jornadas específicas. Entre ellos se encuentran el gremio de indígenas, el de jóvenes y el de señoras, además de agrupaciones que se han incorporado más recientemente, como la de taqueros y gastronomía, que participa por tercer año.