GUADALAJARA, Jalisco.— Después de una década de monitoreo de las precipitaciones en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) concluyeron que el principal cambio no radica en la cantidad de lluvia que recibe la ciudad, sino en la manera en que ésta se presenta: episodios más intensos, concentrados en menos tiempo y con una distribución desigual entre distintas zonas de la metrópoli.

Los hallazgos, presentados por investigadores del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), sugieren que este nuevo patrón incrementa el riesgo de inundaciones y plantea la necesidad de diseñar estrategias de prevención adaptadas a las características de cada región del AMG.

La coordinadora del posgrado en Ciencias en Hidrometeorología del CUCEI, Alma Delia Ortiz Bañuelos, explicó que el análisis de ocho años de información permitió identificar una tendencia clara: las lluvias intensas son ahora menos frecuentes, pero ocurren con mayor concentración.

"No está lloviendo más, sino que está lloviendo de forma diferente; hay eventos más intensos, pero menos frecuentes", señaló la especialista. Añadió que este comportamiento dificulta la infiltración del agua, especialmente en una ciudad donde la expansión urbana ha reducido las superficies naturales capaces de absorber las precipitaciones.

La investigación también identificó diferencias significativas dentro de la propia zona metropolitana. De acuerdo con los especialistas, existen sectores donde las lluvias son más frecuentes e intensas, particularmente en áreas cercanas a fuentes naturales de humedad como la Barranca de Huentitán y el Bosque La Primavera.

Estas variaciones, indicaron, hacen inviable aplicar una sola estrategia para toda la ciudad. En su lugar, consideran necesario que las acciones de mitigación y planeación urbana respondan a las condiciones específicas de cada zona.

A este escenario se suma el incremento de las temperaturas urbanas. El estudiante del posgrado en Ciencias en Hidrometeorología, Ernesto Cruz López, explicó que el fenómeno conocido como isla de calor urbana continúa intensificándose en el centro de Guadalajara.

"En el Centro aparecen temperaturas más elevadas, incluso la temperatura mínima ya no desciende tanto; esa es una consecuencia clara de la urbanización", expuso.

Los especialistas señalaron que la combinación de lluvias más intensas, el aumento del calor y la limitada capacidad para medir con precisión estos fenómenos representa un desafío creciente para la gestión del riesgo de inundaciones y la planeación de infraestructura en el Área Metropolitana de Guadalajara.

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