Investigadores de la Universidad de Guadalajara advirtieron que la reciente caída en el flujo de remesas hacia México y Jalisco responde a un choque estructural, y no a una fluctuación cíclica, derivado principalmente de políticas migratorias y financieras implementadas por el gobierno de Estados Unidos.

El doctor Clemente Hernández Rodríguez, investigador del Departamento de Economía del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), informó que México cerró 2025 con una recepción aproximada de 60.8 mil millones de dólares en remesas, lo que representa una disminución cercana a 3 mil millones respecto a 2024. En el caso de Jalisco, explicó que la entidad presenta una sensibilidad mayor al promedio nacional, con una contracción cercana al 9.9 por ciento durante el tercer y cuarto trimestre de 2025.

Detalló que Jalisco se mantiene como el tercer estado receptor de remesas en el país, con 8.3 por ciento del total nacional, después de Guanajuato y Michoacán. Sin embargo, municipios como Unión de Tula y Ojuelos registran las remesas per cápita más altas, con alrededor de mil 300 dólares por persona al trimestre, donde este ingreso constituye el principal sustento económico.

El investigador advirtió que una eventual intensificación de deportaciones podría generar una crisis de liquidez inmediata en zonas rurales, con un impacto directo en la pobreza laboral. Señaló que, en promedio, por cada migrante deportado a Jalisco se perderían alrededor de 4 mil 800 dólares anuales en flujo de divisas hacia el estado.

Como parte de las recomendaciones, Hernández Rodríguez planteó focalizar programas de transferencia directa en los municipios con mayor dependencia de remesas, así como establecer “nodos de talento” para integrar laboralmente a personas deportadas, aprovechando sus habilidades técnicas. También sugirió que familias y sector privado eviten especular con el tipo de cambio y, en la medida de lo posible, transiten de remesas destinadas al consumo hacia remesas de inversión.

Por su parte, la doctora Luz Alicia Jiménez Portugal, profesora e investigadora del CUCEA, señaló que Estados Unidos es el principal país remitente de remesas a nivel mundial, con flujos superiores a 70 mil millones de dólares anuales. Indicó que, aunque México continúa como el principal receptor en América Latina, el Banco Mundial prevé que el crecimiento de remesas desde Estados Unidos hacia países en desarrollo sea menor al 2 por ciento, frente a tasas de entre 5 y 7 por ciento observadas en años anteriores.

Añadió que la posible aplicación de impuestos a las remesas podría propiciar cambios en los mecanismos de envío, como el aumento de transferencias digitales y el envío de montos menores para compensar el costo adicional.

En tanto, el doctor Antonio Ruiz Porras, coordinador del Doctorado en Estudios Económicos del CUCEA, expuso que alrededor de 4.9 millones de hogares en México dependen directamente de las remesas, las cuales benefician principalmente a familias de bajos ingresos en zonas rurales y semiurbanas. Precisó que en 2025 estos recursos representaron aproximadamente 3.2 por ciento del Producto Interno Bruto nacional y hasta 10 por ciento del PIB estatal en entidades como Chiapas, Guerrero y Michoacán.

Respecto a 2026, los especialistas coincidieron en que es poco probable una recuperación significativa en los niveles de remesas, debido a la persistencia de factores externos y al posible endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, por lo que se anticipa una nueva disminución, aunque de menor magnitud que la registrada en 2025.

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