La sobrepoblación de la lobina negra, un pez invasor originario de Estados Unidos, está poniendo en riesgo la producción de charales y otras especies de importancia económica para los pescadores del Lago de Chapala. Este depredador, sin enemigos naturales en el ecosistema del lago, se ha convertido en una amenaza para las especies nativas.
El maestro Eduardo Juárez Carrillo, Director del Instituto de Limnología y Sustentabilidad del CUCBA de la UdeG, explicó que la lobina negra se alimenta de charales, tilapias, carpas, bagres y otras especies locales. Su presencia, introducida sin una adecuada planificación en 2015 para fomentar la pesca deportiva, ha generado un desequilibrio ecológico en el lago.
El charal, una de las especies más afectadas, tiene un alto valor económico, alcanzando precios de hasta 800 pesos por kilo, y representa una fuente clave de ingresos para los pescadores locales. Sin embargo, la presión de la lobina negra sobre esta especie podría disminuir las capturas y agravar la crisis pesquera en el lago, que ya enfrenta problemas por la sobreexplotación y la degradación ambiental.
Juárez Carrillo señaló que es necesario implementar un programa de manejo a largo plazo para controlar la población de lobina negra. Una de las estrategias podría ser fomentar su pesca con fines comerciales, dado que su carne es bien valorada en la gastronomía. “Es tanta la lobina que se ha vuelto común encontrarla en las redes de los pescadores artesanales, lo que puede aprovecharse para reducir su población”, comentó.
Un llamado a la acción
El especialista advirtió que no se deben introducir nuevos depredadores en el lago, ya que esto podría agravar el desequilibrio ecológico. En cambio, instó a las autoridades y a la comunidad a establecer regulaciones para evitar la siembra indiscriminada de lobina negra y a desarrollar políticas que favorezcan la extracción sostenible de esta especie.
“El Lago de Chapala tiene la capacidad de recuperarse si dejamos de intervenir de manera irresponsable. Estamos a tiempo de evitar una catástrofe ecológica y proteger este invaluable ecosistema y las comunidades que dependen de él”, concluyó.
Mientras tanto, se están realizando estudios para determinar si la lobina negra ya se reproduce de manera natural en el lago, lo que podría complicar aún más su control y manejo.